La sanación con el Tarot

He escrito un nuevo libro de Tarot porque como dicen los rabís: “No hay palabras o acciones inútiles; sólo cada quién es capaz de hacerlas inútiles”; así mismo, los Hasidín creen que cada cual trae desde su nacimiento algo nuevo al mundo; para ellos, el enriquecimiento de la creación es constante y variar lo continuo es el trabajo de toda alma que se precie; yo he realizado una nueva variación; doy gracias a Dios.

Vas a entrar ahora en el conocimiento secreto (todavía para muchos) de un nuevo enfoque con EL TAROT; a lo largo de estas páginas descubrirás cómo utilizar los denominados ARCANOS MAYORES en su aspecto más transformativo y mágico; voy a hacerte este regalo por la sencilla razón de haberlo comprobado no sólo personalmente sino a través de muchísimos compañeros de ‘viaje‘, alumnos y amigos, así pues bienvenido al mundo del símbolo, la metáfora y la analogía.

La palabra símbolo viene de la raíz del griego SYM (junto), y BALLEIM (tirar), o sea un símbolo es “tirar juntos”, o sea la unión que conecta dos elementos dispares en nuestra psiqué. Metáfora viene de META (más allá), y PHERIN (llevar), o sea llevar más allá una transferencia de significado de un campo a otro. La palabra analogía viene del griego ANALOGOS (proporcionar), palabra que viene de ANA (según), y LEGEN (reunir y hablar), o sea “reunir conocimientos”, “comprender y hablar de una similitud en proporción”.

Los símbolos, las metáforas y la analogía del Tarot funcionan en la psiqué provocando enlaces entre estados y niveles de conciencia diferentes, llenando el vacío existencial y haciéndonos entrar en los dominios de lo REAL, lo cual provoca transformaciones progresivas tanto ordinarias como extraordinarias. Cada uno debe encontrar su propio camino y cada uno debe descubrir su propio destino, por ello el Tarot original era la herramienta de enseñanza para saber llegar a la meta de un modo equilibrado y armónico, puedo asegurarte que jamás en la antigüedad fue usado el Tarot para el arte Mántico tan inferior como ahora observo se usa por la mayoría, puede ser que el Tarot es tan perfecto que no se ha librado de su opuesto.

Cuando me encontré con él yo tenía diecisiete años y desde entonces el Tarot ha sido sobre todo para mí una fuente de energías, un SER que ha tenido vibración propia; mediante la proyección positiva y fluida de su emanación energético-espiritual mi pensamiento encontró luz en las tinieblas. Por ello y a través de estas páginas voy a compartir contigo un método de curación y meditación con los denominados Arcanos Mayores, quienes, a lo largo de muchos años de investigar de forma abierta y sin desechar ninguna experimentación por extraña que me pareciese, me han permitido constatar que son una utilísima herramienta de trabajo para todo aquél que esté dispuesto a meterse en su interior e introspeccionarse a su través.

He podido constatar como cada dibujo, cada color, cada elemento que encierra en si posee una energía propia, la cual puede y debe ser utilizada en beneficio del que medite en estas láminas o de aquellos a quienes se desea ayudar. Antes de entrar en mi metodología práctica será interesante que te comunique algunas características generales que te serán seguramente ya quizás familiares, porque son muchos los libros que se han escrito sobre EL y voy a hacerlo por aquello de que “no hay nada nuevo bajo el sol, sólo formas diferentes de expresarse“; espero, eso sí, que cuando llegues a mi particular forma de hacerlo descubras una nueva fuente de salud y proyecciones positivas para tu vida.

Hay muchísimos Tarots en el mercado y estoy segura que tu también te sentirás como yo, identificado/a con alguno de ellos, pero en el caso de que desees practicar esta metodología de meditación curativa deberás usar el TAROT DE MARSELLA, ya que su cromática es exactamente lo que lo hace irreemplazable; en sus grafías posee los tres colores primordiales: amarillo, azul y rojo, símbolos del conocimiento, de la alegría, movimiento y materia. Estos tres tonos vibran en todo nuestro entorno y nos dan su energía siendo ellos los motivadores de muchas de nuestras a veces extrañas y múltiples sensaciones.

A lo largo de los años y en mis trabajos como sanadora y cromoterapeuta he podido constatar que el amarillo mueve procesos en la mente para hacerla más creativa y alegre, que el azul nos pone en marcha a niveles intelectivos y que el rojo nos da la fuerza y el coraje para avanzar en la vida concreta; además, estos tres tonos se conjugan entre si para dar lugar a las variantes de cromática que tantos beneficios nos reportan en general tanto a niveles físicos de salud como psíquicos o espirituales. El color nos envuelve, protege y alimenta. Amigo/a desconocido/a, aunque este encuentro contigo está dedicado al método curativo, muy escuetamente voy a contarte la historia del Tarot, el cual se que desde hoy será para ti un compañero de experiencias muy enriquecedoras, y seguramente contemplado ya desde una de sus maravillosas vertientes, la meditación y la sanación. Parece ser que el original Tarot procede de Egipto y que fue traído a Europa en los albores de la Edad Media por gitanos trashumantes que se asentaron primero en Bohemia y posteriormente se extendieron hacia el oeste por todo el continente. El Tarot iniciático era y es un conjunto de figuras que en su simbología expresaban el trabajo que todo ser humano tendría que realizar para llevar a cabo su evolución. Dicha evolución muy a menudo le exigirá luchas, esfuerzos, alegrías y sufrimientos según vaya en su trayectoria de vida, de acuerdo o no con las leyes universales. En sus números, en sus detalles y coloridos, en la posición de las figuras, en sus axiomas, el Tarot nos descubre secretos mensajes; por ello deberíamos trabajar con él y expresarlo siempre desde sus múltiples ángulos, y no sólo como método adivinatorio, que es justo para lo que de seguro no fue creado. El juego actual lo componen 78 láminas, 22 de las cuales, llamadas Arcanos Mayores, nos muestran las cualidades que puede y debe llegar a desarrollar el ser humano; los elementos o las herramientas para conseguir dichas cualidades nos las exponen las 56 restantes llamadas Arcanos Menores. Las láminas, si se utiliza el sistema de adivinación, tienen una explicación cuando salen al derecho y otra diferente si salen al revés; como otros muchos he podido constatar a lo largo de tantos años que el Tarot iniciático asume estas llamémoslas dualidades, ya que todo tiene su opuesto, y lo asume pero no como un sistema de “al derecho es bueno, al revés el malo“, sino simplemente para que aprendamos que ambos lados deben cotejarse imparcial y minuciosamente, pues a veces lo que se nos predice con estas láminas puede parecernos horrible, (aunque ésto puede depender más del lector del Tarot que del Tarot mismo). Sin embargo, si se desarrolla (y ésto es lo adecuado) una lectura profunda puede que sea esa “cara” que se nos presenta precisamente la que en ese instante necesitamos conocer, lo cual no debe hacernos olvidar que también lo que esta oculto en el lado contrario puede ser el verdadero semblante y que quizás, de hacerlo aflorar, será el que nos saque de nuestra encrucijada; el Tarot sigue aquel principio antiguo de que dentro de los propios problemas están las soluciones, pero esas soluciones permanecen a veces en el lado oculto, que es el que puede ayudarnos a descubrir este sabio amigo llamado Tarot, pues sobre todo tiene la cualidad y posibilidad de hacernos ver en la oscuridad de nuestra mente. Su simbología habla directamente a nuestra psiqué; por ello no es casualidad que cuando se hace una pregunta al Tarot salga tal o cual lámina, y tampoco lo es el que ésta salga al derecho (lado holístico) o al revés. Conozco mucha gente, sin embargo, que cuando sacan una lámina del mazo de cartas y no les gusta, la vuelven a introducir diciéndose: “Es que no las he barajado bien…“; en realidad lo que ocurre es que esa persona quizá aún no está preparada para conocerse y por éso rechaza aquello que, aún teniendo gran importancia, no es lo que quería ni “oír” ni “ver”, ocurriendo como en el cuento de la zorra que, al no poder alcanzar las sabrosas uvas, se dice así misma con desprecio de éstas: ¡Bah, están verdes!. El Tarot en todas sus láminas contiene los saberes y principios de las energías base de toda la vida y, por éso, al decir derecho y revés hemos de entender la ley de opuestos; es por ello que en las consultas al Tarot se ha de ser cauto a la hora de los vaticinios, ya que la mejor carta lleva implícita en sí su oponente y viceversa. Mi manera de solucionar la fórmula correcta de predicción ha sido siempre decirle a quién me consulta la maravillosa palabra depende, porque en realidad muy bien pudiera ser que la apariencia de las cosas marcasen un vaticinio no demasiado agradable en ese momento, pero que a lo largo del tiempo ello mismo puede ser una ayuda para la evolución personal de quien tenga tal situación.

En realidad, en cada consulta de Tarot pueden ser múltiples las respuestas a una misma pregunta; encontrar la verdadera es la sabiduría del Tarot y de quien lo está consultando o leyendo. Los arcanos menores representan las energías de los cuatro elementos: los bastos a la energía del fuego, las copas a la del agua, las espadas a la del aire y los oros a la de la tierra. Este cuaternario energético se divide en varios grupos: expansivo en los bastos (fuego), condensador en los oros (tierra), receptivo en las copas (agua) y creativo en las espadas (aire).