| MITOLOGÍA |
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Corresponde al dios griego HELIOS, hijo de Hiperión y Tea, pareja de Titanes, hijos de Caos (el cielo) y Gea (la tierra), ambos son personificaciones de la luz, él como Dios de la misma, y ella como irradiadora. Es una estrella con luz propia y representa astrológicamente la parte más individualizada del hombre. Se representa a HELIOS como a un joven fuerte, robusto y arrogante, simbolizando así la vitalidad, la energía y el poder. Todo en él brilla intensamente. También la ropa y el yelmo son de oro, metal asociado astrológicamente con el Sol. Su función en el Universo es transmitir la luz y el calor a los dioses y a los hombres, y para ello, recorre la Tierra durante el día en un carro hecho de fuego y oro. Gracias a HELIOS, la vida es posible. Posteriormente se designó al Sol con el nombre de APOLO, hijo de Zeus (el cielo) y de Leto o Letona (la noche). Tanto en Grecia como en Roma, el dios que regía las estaciones y los cambios de luz, era lógicamente protector de la agricultura y pastoreo, las actividades más importantes y necesarias en esos tiempos. Era también el dios de la adivinación, ya que con su resplandor no pueden existir secretos ni misterios. |
| PALABRAS CLAVE |
| Luz, Vida, Amor, Creación, Energía, Hombre, Voluntad, Fuego, Espíritu, Destello, Egocentrismo, Orgullo, Gloria, Brillante, Radiación, Autoridad |